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‘Barro’, el nuevo single de Swingin Tonic que brinda por la vida

La formación ibicenca Swingin Tonic ha publicado hoy en las principales plataformas de música por streaming un nuevo single, ‘Barro’, con una letra que brinda por la vida y una música que oscila hacia las melodías balcánicas y el swing que tanto caracterizan a esta formación ibicenca, una de las que más conciertos protagonizan al año. Su preciosa letra es una adaptación de un texto que habla de sacar el máximo jugo a la vida, obra de Maeva Icasati, esposa de Iván Pacheco, fundador y guitarrista de la formación.

La canción fue grabada el año pasado en Métrica Studio Ibiza, con Andrés Bretel a los mandos, que también se ocupó de la mezcla y la masterización. Participaron los siete músicos de la formación actual de Swingin Tonic: Claudia Ottelli (voz), Iván Pacheco (guitarras), Julien Catonné (piano), Mike Alcaras (batería), Carlos Gordon (saxo tenor), Salvatore Licitra (contrabajo) y Fabrice You (violín).

‘Barro’ se presenta con una preciosa portada que tiene una estética que recuerda a los viejos singles de 45 RPM, obra de Dave Suñol (Horsework Studio), en la que aparece un brazo que emerge de las entrañas de la tierra, sosteniendo un girasol, y que en realidad es el del propio Pacheco. La formación lanzará próximamente otra nueva canción llamada ‘Mentiramente’, basada en un poema de Antonio Pachecho Fuentes, padre de Iván, incluido en su libro ‘Crecer en el amor’.

El texto de Maeva Icasati que ha inspirado ‘Barro’ se reproduce a continuación:

Antes de que el tiempo me atrape, antes de convertirme en barro quiero apresar en todo su esplendor la belleza de la vida.

Hoy cumplo un año más y siento que el futuro puede disolverse en cualquier momento, que cada año es una prórroga, un regalo; y aunque parezca un pensamiento funesto no lo es, por eso, celebro haber llegado hasta aquí siendo quien soy, con todo lo que eso representa.

Sé que no es posible discernir entre lo que es esencialmente de uno y lo que nos constituye de las relaciones con los demás por eso anhelo seguir rodeada de las personas que me importan, que me inspiran y que quiero, que nuestros talentos colisionen y se expandan.

Quiero seguir teniendo la humildad de reconocerme en la ignorancia para aprender del que sabe, cada día, gota a gota; porque el conocimiento es un vasto océano dispuesto a ser atrapado. Inabarcable y hermoso.

Quiero mostrarme vulnerable frente al dolor; tan profundo a veces que uno sospecha infinito, y que, ante esa certeza momentánea y errónea, aprender a confiar en la vida, en el tiempo y en mí. Sigo, intentándolo, porque sé que la herida no es sólo dolor y que es en ella en la que uno crece con más virulencia.

Han sido años de pérdidas dolorosas, de aprender a recomponer los destrozos, sacudirme la angustia.

Quiero seguir batallando para no dejar entrar lo hostil y mantener a salvo lo que merece ser salvado.

La bondad, el amor, la alegría, dejarlos salir cuando sea necesario, y compartirlos sin reparo.

Para atrapar la alegría de vivir sé que debo ejercitar la mirada, aprender a capturar lo sutil, lo que nos deja sin aliento, lo que nos arranca un suspiro. A decir te quiero sin miedo, a recibirlo sin pudor.

Tomar consciencia de la belleza de las palabras, cargadas de una potencia tan feroz que, con sólo unas pocas, uno puede alcanzar la felicidad, un segundo, un minuto o una vida.

Quiero todo eso.

Antes de que el tiempo se agote, antes de convertirme en barro…

 

Swingin Tonic

El single llega tras los dos primeros álbumes del grupo: Va Sonando (2023) y Good Vibes From Ibiza (2025). El primero incluía ocho canciones en castellano, italiano e inglés, una diversidad que refleja la de los propios miembros de esta popular banda ibicenca. Lo grabaron en el estudio Can Cala de P. J. González, bajo la producción de Iván Pacheco y Claudia Ottelli, siendo mezclado y masterizado en Madrid por Alfonso Samos (Luz Casal, Maná, Ella Baila Sola, Hevia y The Corss).

El segundo trabajo fue un disco de versiones, con diez temas en castellano, italiano, francés e inglés, nuevamente grabadas en Can Cala, con P. J. González a los mandos, que esta vez también se ocupó de la mezcla y la masterización. La dirección musical corrió a cargo de Iván Pacheco, que también lo produjo junto a Claudia Ottelli.